Originally posted by thorgalaeg
...un ojo le crecia hasta tomar el tamño de una olla y el otro encogia hasta el tamaño de una aguja...
...un ojo le crecia hasta tomar el tamño de una olla y el otro encogia hasta el tamaño de una aguja...
voy a dar una pista: la anécdota a la que hago referencia la narraba Quevedo acerca de cómo compró votos en cierta ocasión en favor del citado alto cargo, y tuvo un grave problema... todos querían venderle su voto, incluso aquellos cuyo voto no necesitaba.
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